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Mirando el Mar
Desde lo alto de la colina
donde se alza nuestra cabaña
humilde y pensativa
de maderos largos extendidos
sin alcanzar la tierra.
Contemplo las alejadas orillas
de playas, que descansan,
en candentes arenas amarillas,
mientras los cargueros navegan
persiguiendo el horizonte.
Comienza el atardecer
estrellas despiertan antes de anochecer,
el vaivén de aguas danzantes
irrumpen las olas aplastan ruidos
ajenos a su furioso rugir.
Pierdo mi vista en el infinito
me adormece toda la belleza
quisiera reír cantar, solo miro
y en silencio de felicidad grito.
La brisa marina el rostro me golpea
humedece mi ropa y mi pelo
el viento los árboles mece y vuelan,
hasta tocar la vera del camino
que a tu playa nos lleva.
Y en el cielo huyen nubes presurosas
la temprana llovizna confunde las cosas
en el aire perfume de flores y rosas,
asoma una luz de sol renaciente
despierto de un letargo creciente.
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